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| Nuestras acciones nos definen… Ezequiel 18, 1-10. 13b. 30-32 |
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| Sábado, 18 de Agosto de 2012 05:48 |
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Me vino esta palabra del Señor: "¿Por qué andáis repitiendo este refrán en la tierra de Israel: "Los padres comieron agraces, y los hijos tuvieron dentera"? Por mi vida os juro -oráculo del Señor- que nadie volverá a repetir ese refrán en Israel. Sabedlo: todas las vidas son mías; lo mismo que la vida del padre, es mía la vida del hijo; el que peca es el que morirá. El hombre que es justo, que observa el derecho y la justicia, que no come en los montes, levantando los ojos a los ídolos de Israel, que no profana a la mujer de su prójimo, ni se llega a la mujer en su regla, que no explota, sino que devuelve la prenda empeñada, que no roba, sino que da su pan al hambriento y viste al desnudo, que no presta con usura ni acumula intereses, que aparta la mano de la iniquidad y juzga imparcialmente los delitos, que camina según mis preceptos y guarda mis mandamientos, cumpliéndolos fielmente: ese hombre es justo, y ciertamente vivirá -oráculo del Señor-. Si éste engendra un hijo criminal y homicida, que quebranta alguna de estas prohibiciones, ciertamente no vivirá; por haber cometido todas esas abominaciones, morirá ciertamente y será responsable de sus crímenes. Pues bien, casa de Israel, os juzgaré a cada uno según su proceder -oráculo del Señor-. Arrepentíos y convertíos de vuestros delitos, y no caeréis en pecado. Quitaos de encima los delitos que habéis perpetrado y estrenad un corazón nuevo y un espíritu nuevo; y así no moriréis, casa de Israel. Pues no quiero la muerte de nadie -oráculo del Señor-. ¡Arrepentíos y viviréis!"
No es lo que se tenga por dentro lo que nos define, son nuestras acciones, podemos decir, ponderar, expresar, predicar y hasta escribir, sobre como llevar una vida plena, pero esto no es lo que define al hombre, son sus acciones, hechos concretos y esto hay que rescatarlo, que se tenga coherencia con lo que se dice y se hace en todos los aspectos humanos, sobre todo en el plano espiritual, nuestra recompensa en el cielo no es por lo que se dice, sino es por lo que se hace… revisar nuestro accionar es lo que nos corresponde a nosotros para de esa forma buscar la forma de que realmente nuestras acciones que es lo que nos definen se corresponda con lo que decimos…
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